martes 26 de mayo de 2009

Echo el cierre



Este blog finiquita su vida activa. En La Opinión quieren potenciar su página web y van a albergar en ella a blogueros como yo. Así que me mudo. Espero que esta mudanza revitalice un poco mi actividad bloguera que, he de reconocer, que últimamente estaba un poco en barbecho. Los asiduos de mi página (que sigue abierta) nunca os habéis animado a intervenir en esta. Confío en que lo hagáis en la de La Opinión. La nueva dirección http://blogs.laopiniondemurcia.es/vueltadetuerca/, ya está operativa. También se puede entrar desde la página de inicio de La Opinión, hacia la derecha aparece la nueva sección de blogs. Allí os espero.

sábado 16 de mayo de 2009

Trescientos millones


Florentino Pérez y toda la Fuerza —¿oscura?— de la galaxia se disponen a subirse a la nave del Real Madrid. Trescientos millones, dice, van a ser necesarios para que el equipo despegue de su vuelo rasante y se ponga otra vez en órbita. ¿Quién va a poner los 300 millones? ¿Acaso van a salir del peculio particular de Florentino? Pérez se va a presentar a las próximas elecciones a la presidencia del Real Madrid y se propone ganarlas estimulando la ilusión de los socios del club.
Me gusta el sistema de la liga profesional de baloncesto, la NBA. El presidente es el propietario del equipo y trata de obtener triunfos deportivos para mantener la rentabilidad de su inversión. No tendría nada que objetar a Florentino Pérez si en lugar de tratar de vender humo a los socios del Real Madrid comprase el club y se jugase sus cuartos con él. Claro que así nunca hubiera dado la espantá con la que dejó la presidencia en su anterior etapa el frente de la entidad blanca.
Pero España es diferente. Las ilusiones de esta vida y de la otra corren a cargo de los presupuestos generales del Estado. Pagados por todos los contribuyentes. Incluso por aquellos que no nos sentimos transportados ante los triunfos deportivos de equipo alguno ni ante las prédicas de Ratzinger, Rouco y sus subordinados.

jueves 14 de mayo de 2009

Piratas


En el Despacho Oval
Obama ha prometido hablar hasta con los enemigos y ha tenido el rasgo de humor de parodiarse a sí mismo haciéndose filmar mientras mantenía una animada charla en el despacho oval con un pirata de garfio, pata de palo y parche en ojo. Ha mostrado la filmación en la cena que compartió el sábado pasado con corresponsales de medios de comunicación. La parodia, además de no ser demasiado ingeniosa, no está exenta de riesgo. El falso pirata de la pata de palo puede materializarse con rostro real tan pronto como el presidente estadounidense caiga —voluntaria o involuntariamente— en alguna de las celadas que le tiendan las malas compañías que hacen méritos en todas partes para acercarse a los aledaños del poder.

En el Índico
Los piratas del Índico están bien armados y, sobre todo, bien informados. Tienen contactos en los centros de control marítimo que desde Londres les informan de los buques que navegan por la zona, la carga que portan, el rumbo que siguen, etcétera. Sus asaltos a navíos mercantes y pesqueros son, así, cada vez más abundantes y más lucrativos. Un grupo de países desarrollados con intereses náuticos en la zona han enviado fuerzas navales para evitar las acciones de los piratas. Como siempre, la iniciativa privada va por delante de la de los Estados. Resulta que no pocos de los países que han enviado buques de guerra al Índico no tienen legislación con la que cubrir sus acciones y, cuando capturan piratas se encuentran que no saben qué hacer con ellos. El pasado 18 de abril, un buque de guerra holandés tuvo que dejar en libertad a siete piratas que habían atacado un buque cisterna con fusiles de asalto y granadas propulsadas con cohetes. Y estos días hemos asistido a un auténtico vodevil con la Audiencia Nacional reclamando a los piratas detenidos a bordo del navío español Marqués de la Ensenada, y ordenando al día siguiente que los dejasen en libertad al darse cuenta el juez de que no existe en nuestro país legislación aplicable. Por otra parte, la fuerza naval española debía respetar un convenio suscrito por varios países, entre ellos España, según el cual los piratas capturados han de ser entregados a las autoridades de Kenia para que los juzguen. Pero una vez decretada su libertad, había que hacer una pirueta para poder “desembarcarlos” en Kenia. Curioso eufemismo ese del desembarco para referirse a la entrega. Astérix y Obélix resolvían sus encuentros con los piratas de forma más directa y expeditiva.

En el Mediterráneo y en el Manzanares

¿Recuerda alguien quién fue uno de los testigos de la boda escurialense de la hija de Aznar? Ahora creo que recala por alguna prisión española. Los pagadores de los tan traídos y llevados trajes de Camps; los que dirigen las actividades de las empresas vinculadas al entorno familiar de Fabra; o, sin ir más lejos, los que no ha mucho se sentaban a la mesa del consejo del Gobierno presidido por Valcárcel y cuyas posesiones inmobiliarias aparecen cubiertas, por decirlo piadosamente, por la sombra de “precio de amigo”; ¿no les recuerdan todos ellos al pirata que parlamenta con Obama? Solo que esta vez, por desgracia, la cosa va demasiado en serio.

En el deporte
La agencia antidopaje del comité Olímpico Italiano (CONI) parece decidido a impedir que nuestro Valverde pueda correr en el país transalpino. Sigue el CONI, cuya decisión celebra la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), empecinado en relacionar a Valverde con una de las bolsas de sangre con restos de EPO incautada a Eufemiano Fuentes con motivo de la Operación Puerto. Es posible que el COI se esté excediendo en sus funciones. Paro también parece que se está dejando dormir la Operación Puerto, como si faltara interés judicial. Ahora que está tan en boga la jurisdicción universal, tan cara a la Audiencia Nacional, el asunto Valverde puede acabar en un juzgado italiano que obligue a que se coteje con el ADN de Valverde el de una de las bolsas incautadas a Fuentes. En todo caso, algo huele mal en ese asunto. Por mucha presunción de inocencia que haya que mantener, si realmente Valverde no hubiese tenido nunca que ver con la EPO suministrada por Fuentes, tenía muy fácil probarlo. Luz, taquígrafos y resultados públicos de la prueba de ADN. Mueve demasiado dinero el deporte para que los piratas no metan sus sucias manos en él.
Publicado en La Opinión el 14/05/09

jueves 7 de mayo de 2009

Books


Hace dos semanas me quejaba en estas mismas páginas de la situación actual de la industria del libro en la que un título publicado hace tan sólo cuatro o cinco años, aunque su autor sea una primera figura mundial, resulta inencontrable. Aludía a la mentalidad de tendero de comestibles de los empleados de librerías que te miran con desdén cuando les pides un libro que no sea una estricta novedad, para expresarlo en la jerga al uso entre los vendedores de libros. Ya casi no existen librerías de fondo, esas que albergan siempre en sus estanterías los títulos de referencia de las principales materias, sin que importe si han sido publicados hace un año o diez lustros. Y, en cierto modo y hasta cierto punto, es lógico que así sea, especialmente en un país tan poco letrado como el nuestro. Una librería de fondo necesita una gran capacidad de almacenamiento para guardar en sus estanterías un número de libros suficiente para merecer el nombre de “fondo de librería”. Eso, en las grandes ciudades, que es obviamente donde tienen que estar, es caro, demasiado caro.
Existía en el madrileño barrio de Argüelles una librería especializada en Filosofía, la Librería León, donde se podían encontrar casi todos los títulos de esa temática editados en español. Recuerdo como a principios de los 90, de la noche a la mañana, la librería León desapareció y en su lugar se instaló un establecimiento de comida rápida mucho más frecuentado por los estudiantes del barrio que la fenecida librería. Lo tomé como un signo de los tiempos. Hoy, el propietario o arrendatario de un local céntrico no está dispuesto a perder ganancias por dedicarlo a una actividad poco lucrativa. Y la venta de libros lo es porque la lectura es una actividad cada vez más minoritaria. Van siendo ya muchos los libreros, incluso los más vocacionales y menos obsesionados con la rentabilidad, que se ven abocados al cierre de sus establecimientos porque no son ni mínimamente rentables.
Hace unos días estuve en Londres e hice la obligada visita a Charing Cross, la mítica calle de las librerías londinenses. Entré en la impresionante Blackwell’s dispuesto a curiosear y de paso llevarme algunos títulos que no encuentro por estos pagos. En una esquina de la tienda unos operarios trabajaban en lo que supuse que era la instalación de una nueva sección y no le di más importancia al asunto. Pocos días después, ya de regreso, me entero por la prensa de que lo que estaban instalando en Blackwell’s era un impresionante artilugio llamado Espresso book machine que puede imprimir y encuadernar, bajo demanda, en muy pocos minutos y a un precio similar al de un libro tradicional, un ejemplar de entre unos 500.000 títulos disponibles—de momento; anuncian que a final de verano serán más de un millón—. Gracias a este cajero automático de los libros, como se lo ha llamado, deberían haberse acabado los problemas de los lectores para encontrar libros agotados y descatalogados, y lo del engorroso almacenamiento también pasarán a segundo plano. El millón de títulos que tendrá la Espresso book machine de Blackwell’s en sus entrañas informáticas ocuparían 37 kilómetros de estanterías tradicionales, el equivalente a unas 50 librerías de buen tamaño. Sin duda, el invento marcará un hito.
Para las librerías se habrá acabado un grave problema y las más pequeñas podrían competir con las grandes. Al menos, en el mundo de habla inglesa. Aquí, como siempre, vamos a la zaga. No se puede olvidar que la sucursal de Amazon en España acabó cerrando. El problema de los particulares, sin embargo, no se habrá modificado con la Espresso book machine. Seguiremos teniendo la misma dificultad para almacenar volúmenes en nuestras saturadas librerías. Salvo que nos pasemos al ebook, ya saben el libro virtual que en apenas 300 gramos mete centenares y supongo que pronto millares de libros. Claro que, de momento, tendremos que seguir leyendo en inglés. Es lo que da la tierra.
Publicado en La Opinión el 7/05/09.

jueves 30 de abril de 2009

Elogio de la ficción


Todo el mundo sabe que los humanos tenemos unos órganos que se excitan si se saben manejar y que precisamente a través de esa excitación logramos obtener un intenso placer. Pero hay gente, no sé si mucha o poca, que no conoce todos esos órganos y que se fija sólo en algunos. Y no precisamente en los que mayor placer nos proporcionan. Una de las grandes obras de ficción de todos los tiempos, Las Mil y Una Noches, aporta luz al respecto. En el primero de sus cuentos, se narra que el sultán Shahriar descubre que su mujer lo traiciona, y la mata. Creyendo que todas las mujeres son igual de infieles, ordena a su visir conseguirle una esposa cada noche, alguna hija de sus cortesanos, para después ordenar matarla por la mañana. Así sucede con varias desdichadas jóvenes hasta que ese espantoso final es truncado por Sherezade, la mismísima hija del visir. Ella trama un plan y lo lleva a cabo: primero se ofrece como esposa del sultán. Una Sherezade poco perspicaz trataría de echarle al sultán un polvo memorable, procurando así que le quedasen ganas de más como medio para ir salvando el pellejo. Pero nada se parece tanto a un polvo como otro polvo. Y ya se sabe que, sultanes o patanes, los varones una vez satisfecho su deseo sexual no suelen ser muy caballerosos, sobre todo los antiguos. Mal negocio, pues, hubiera hecho Sherezade si hubiese tirado por ese camino. Su sabiduría la llevó a optar por excitar un órgano muy especial del sultán, la imaginación. Y así, enlazando cuentos con cuentos como ramilletes de cerezas llegó a las mil y una noches famosas que le valieron finalmente el indulto del sultán y una vida feliz a su lado.
He ahí el papel de la ficción. La ficción es lo que excita la imaginación de los hombres y de las mujeres y de esa excitación se obtienen placeres muy duraderos y muy intensos. Más aún, todos necesitamos nuestra dosis diaria de excitación de la imaginación a través de las ficciones. El cine, la televisión, Internet, los juegos de realidad virtual no son otra cosa que ficciones a las que acudimos todos los días. La ficción es uno de los inventos más antiguos y más inteligentes del hombre. Mucho antes que la razón —el logos, auténtico eje de nuestra cultura— nacieron las ficciones de los mitos. Necesitamos el logos para conocer lo que nos rodea, pero necesitamos no menos la ficción para alimentar nuestros sueños. Si queremos representarnos un niño feliz no tenemos más que imaginarlo hundiéndose dulcemente en el sueño mientras su padre o su madre lo arropa con un bello cuento.
Cine, teatro, televisión, Internet… hoy tenemos muchos sitios donde encontrar ficciones. Sin embargo, sostengo que la narración en general y la novela en particular son la forma suprema de estimular la imaginación. Porque hay que reconocer que las ficciones hechas a través de imágenes estimulan poco la imaginación. Los protagonistas, los escenarios, la sucesión de situaciones nos vienen ya dadas. Y eso cierra mucho las posibilidades de imaginar. Sin embargo, cuando uno lee, le pone rostro y figura a los personajes, imagina los lugares, las miradas… pone en marcha todos los recursos de su imaginación para meterse dentro de la historia. Polifemo, el cíclope de la Odisea, es como nosotros queramos que sea. Somos nosotros los que amueblamos su espantosa cueva y los que “vemos” de qué manera Ulises logró salir de ella. Nosotros ponemos el canto de las sirenas y nos sentimos presas del embrujo que ejerce sobre los marineros. En el cine vemos las naves surcar los mares, pero con la lectura somos nosotros mismos los que vamos a bordo del Argos en busca del vellocino de oro.
Pero hay más. La novela está hecha de palabras y logramos dar el salto definitivo cuando somos capaces de apreciar la sutil filigrana con la que el buen narrador elabora la trama de su ficción. Un adjetivo que estalla ante nuestros ojos como un acierto singular. La combinación justa de palabras que logra expresar del modo más preciso un sentimiento, una zozobra o un miedo. Ese modo único de contar lo que pasa por la mente de una mujer a punto de dormirse, que resume su día y al mismo tiempo su modo de ser mujer y de estar en el mundo… Cuando somos capaces de apreciar todo eso, ya hemos dado el gran salto. Entonces, toda la literatura nos espera, y sabemos que nuestro disfrute no sólo no va a cesar en mil y una noches con sus respectivos días, sino que nos acompañará toda nuestra vida. Y que cuanto más leamos, más sabios vamos a ser y, por lo tanto, más capaces de disfrutar sin límites.
Dentro de una novela se puede vivir la vida que uno vivió, pero mejorada. O lo que nunca se atrevió a vivir. O lo que deseó vivir pero no con tanta convicción como para arriesgarse a vivirlo. O lo que imagina que se puede vivir. Todas esas vidas son ficticias. Y la ficción siempre es una forma de dilatar el horizonte la realidad.
Publicado en La Opinión el 30/04/09.

sábado 25 de abril de 2009

Suntuoso


Bien vestidos
Al parecer, la trama de corrupción conocida como “caso Gürtel” se gastó 200.000 euros en ropa para políticos con el fin de doblegar sus voluntades a favor de las empresas de Correa. Viendo la indumentaria que gastaban los cabecillas Francisco Correa y Álvaro Pérez Alonso, alias El Bigotes, y su obsesión por los gadgets se comprende lo abultado del gasto. Caben dos hipótesis explicativas de esa peculiar mordida en especie. Una, que se trataba de una obsesión particular de los presuntos corruptores que trasladaban a los presuntos corrompidos a los que imaginaban con mentalidad y aspiraciones a su imagen y semejanza. Dos, esa semejanza era real y unos se miraban en el espejo de los otros. Trajes a medida, zapatos caros pero un punto estridentes, gomina, pilosidades extravagantes, motores rugientes… Por sus anhelos los conoceréis.
Cocinillas
Cuatro chefs españoles figuran entre los diez mejores del mundo en la lista que elabora la revista británica Restaurant. Eso es una buena noticia. Al menos en cuestiones culinarias hemos dejado atrás las máxima unamuniana “que inventen ellos”. También es buena noticia que hayamos dejado atrás el rancio olor a olla bullente de colesterol y las gaseosas fermentaciones garbanceras. Se empieza por introducir el nitrógeno líquido en la cocina y se acaba apostando por la tecnología punta en la producción. Lo extraño, con todo, es la relevancia social que se le da al hecho. El martes pasado, esta noticia aparecía en las portadas de todos los periódicos de gran tirada nacional. Que la alta —y carísima—cocina sea tema de portada de la prensa de información general muestra la alienación en tiempos de crisis que sufrimos, como diría un marxista.
Negro sobre blanco
“Es un buen escritor, cosa que pocos políticos son porque no suelen leer literatura. Es ameno, estructurado, tiene ritmo, utiliza metáforas profundas, diálogos...” Es Toni Morrison, novelista negra y premio Nobel de Literatura, hablando de su presidente, Barak Obama, negro como ella. Aquí no tenemos el lujo de tener buenos escritores negros, ni buenos políticos negros de los que se puedan decir las cosas que Morrison afirma de Obama. Tampoco de los blancos, que por aquí abundan más. Por cierto, pedí hace unos días un libro de Toni Morrison en una librería y me dijeron que no lo iba a encontrar. El empleado me dijo, con no poco desdén, que se había publicado en 2004. Uno ya no se extraña de que en las librerías haya trabajadores con mentalidad de empleado de tienda de alimentación, creen que los libros tienen fecha de caducidad. Incluso los de la gran Toni Morrison.
Banda ancha
La línea ADSL de Telefónica (el 72,4% de las líneas de banda ancha del mercado español) es la más cara de Europa. La oferta más barata de banda estrecha también es más cara que en el resto de Europa. Estar conectado a Internet en España sigue siendo un lujo para empresas y particulares. Continuará.
El otro Gabilondo
Quien repase la lista de ministros de Educación de la democracia se dará cuenta de que se dividen en dos tipos. Los que han utilizado el puesto como palanca para el salto a más altas cotas políticas —como Pérez Rubalcaba, Javier Solana, Esperanza Aguirre o el mismo Mariano Rajoy—, y los que tras su paso por el puesto han caído por el sumidero del olvido político como consecuencia de la irrelevancia y cortedad de miras con que han ejercido el cargo —Mª Jesús Sansegundo, Pilar del Castillo, Suárez Pertierra entre otros—. Es deseable que el nombramiento de Ángel Gabilondo inaugure una línea distinta de las dos consolidadas, la de los que, preocupados por la educación en España, se tomen el asunto en serio y pongan la inteligencia y el tesón necesarios para abordar una imprescindible reforma duradera de las enseñanzas en España. Eso sí que sería un lujo.

Publicado en La Opinión el 23/04/09

domingo 19 de abril de 2009

Hay razones


Creo que nunca había estado —excluido el mes de agosto— dos semanas largas sin una sola anotación en el blog. He tenido mis buenas razones. Al menos dos. En primer lugar he estado festejando un cumpleaños poco usual.
Efectivamente, eran cien años los que cumplía mi madre, con ese buen aspecto que se puede apreciar.Y del que no puede uno más que sentirse orgulloso.
Además, cansado de escrutar el mundo desde el puesto de vigía en mi despacho, decidí darme una vuelta por ahí. Londres era una maravilla. Contemplar la iglesia de St Martin in the Fields desde la escalinata de la National Gallery en Trafalgar Square era una delicia.Lo mismo que ver recortarse le silueta de la iglesia más antigua de la ciudad contra un sky line vertical. Días gozosos que justifican mi ausencia de este rincón de cita con todos vosotros.